El Cazador y el Oso Polar

Narrado en 1940 por un habitante del pueblo de Chaplino (Rusia), Kalya de 24 años. Grabado y traducido al ruso por G. A. Menovshchikov. La caza de animales es muy dura y peligrosa en el Ártico. Donde invariablemente ocurren desastres para los cazadores de la costa. La gente a menudo es separada del continente quedando sobre un bloque de hielo a la deriva. Con los kayaks entonces deben internarse mar adentro. La pérdida del hombre proveedor de alimento ha sido algo terrible para las familias de los aldeanos. Situaciones similares han tenido su impacto en la economía local, el cual se ha ido trasmitiendo de generación en generación, nutriéndose de nuevas historias y a veces “contaminándose” con partes de diferentes mitos y leyendas. La historia acerca de la aventura del héroe esta entrelazada con el mito del Renacimiento de los muertos.

Erase una vez un cazador que no podía cazar. Así pasó un largo tiempo. Un día mientras buscaba focas para cazar, caminando por el hielo hacia el mar, soplo un fuerte viento y separó del continente el trozo de hielo por donde caminaba. Así permaneció sobre el trozo de hielo frágil que se había separado. De repente vio una capa de hielo más grueso y fue hacia él.

Construyó entonces una vivienda con el hielo, entró, se saco la ropa, sus botas y cubrió sus muslos con el forro de estas. Acomodó sus piernas bajo su kukhlyanka (parka) y quedó sentado por un largo tiempo. Súbitamente oyó una voz que se acercaba, y vio en la entrada de la casa la cabeza de un oso polar que se asomaba. El oso camino a gatas hacia el cazador. Su cuerpo estaba desnudo y solo su cabeza poseía pelaje.(*)

– ¡Ayúdame Hombre! Me estoy congelando!

El cazador le ofreció al oso su kukhlyanka pero el oso la rechazó.

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EL cazador le ofreció sus pantalones pero el oso lo rechazó.

El cazador tenía un abrigo de piel de oso y también se lo ofreció. Entonces tomo el abrigo y le dijo al cazador:

-¿Sabes por qué no puedes cazar?

Porque tu mujer peina su cabello al mismo tiempo que cose tus ropas. El oso tomo la kukhlyanka, la sumergió en el agua para lavarla y dejó que el aceite de foca de la lámpara comenzara a gotear.

Entonces el oso dijo:

-Es debido a esa suciedad que no puedes cazar bien. Los animales temen por el hedor de tu ropa.

El oso enjuagó el abrigo y dijo:

-Ahora vamos a mi cueva y cuando me cures te llevaré tu casa.

Fueron a la casa del oso (Zemlyanka). La cueva estaba vacía. Permanecieron juntos hasta que las heridas del oso se curaron. El oso se puso el abrigo del cazador, para que el pelaje “prendiera” en su cuerpo desnudo. Al día siguiente el oso se recobró y cuando estaban por partir escucharon una voz que venía del exterior:

“Vamos maestro, vamos a medir nuestras fuerzas”

El oso le dijo al cazador: “No me van a dejar entre los vivos”. El oso salió y la lucha comenzó.

Los osos lucharon por un largo tiempo. Comenzó a oscurecer. El cazador vio que uno de los osos yacía en el hielo mientras que el otro se escapaba.

El que yacía le dijo al cazador,

-¿Podrías llevarme hacia la casa? Entonces el hombre salió, tomo al oso y lo empujó adentro.

-Mañana cuando cure mis heridas te llevaré a tu casa.

Estaban listos para salir a la mañana cuando el oso llegó y volvió a provocarlo para pelear.

El cazador le preguntó:

-¿Allí afuera hay muchos?

-No,- contestó el oso-está solo como yo.

Entonces el cazador dijo al oso: El tiene que morir, pero eso va a ser muy difícil para ti.

-Si,- quizás así debería ser. Las cosas estarían mucho mejor para mí.

El cazador fue hacia el oso maestro y le hizo un signo en la espalda con hollín. Así quedó mucho más visible. El cazador tomó su lanza, saltó fuera de la casa y atravesó al oso intruso. Con su arco le arrojó dos flechas en su costado. El oso amo entro en la casa seguido por el cazador. El cazador entonces preguntó.

-Bien, ¿cómo quedó el de afuera?

-El oso replicó. Yace y bien muerto.

-El hombre pregunto:

¿Cuál fue la causa de su muerte?

-El oso contestó- Tiene dos heridas de flecha en su costado y fue atravesado por una lanza.

El cazador dijo:

– Entonces yo le he matado.

El oso dijo:

-Has hecho bien. No tendré mas un rufián como vecino. Mañana te llevaré a tu casa.

Y así fue.

A la mañana llevo al cazador a su pueblo.

(*) La cabeza de oso fue cortada por los esquimos y llevada al mar para ser ofrendada al “Gobernante del Mar”. Entre los antiguos cazadores esquimales se cree que así el oso revivirá y podrá ser cazado de nuevo.

 

Traducido al castellano por  LS

 

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