Sin nombre 

Más que nada en el mundo

Me gusta soñar,

Y sueño,

con los ojos abiertos.

Sueño e imagino que las nubes que veo son montañas

y que entonces,

 este lugar donde vivo es otro

Un lugar bello,

y que la naturaleza se muestra y asoman entre las casas y al final de las calles, hermosas arboledas.

Si, arboledas y a veces matas de flores perfumadas .

Que entonces,

el aire es fresco,

frío y que da gusto respirarlo.

Que con tan solo sentarme

en el umbral de mi casa,

Vere el cielo con un atardecer 

cada día distinto

Y bandadas de aves que migran pasarán haciendo su habitual trabajo impuesto quien sabe por quien.

Sueño y sueño.

Con un viento una Brisa que me enfría la cara

Y a quien le importa .

Todo es una fiesta.

Anuncios

Intercambios

El verde de los árboles se extiende hasta lo profundo de la tierra. Las raíces se esparcen orondas y dibujan todo tipo de estrellas. Cual telarañas se entrecruzan y conectan así todos los árboles del bosque.

-¿Qué miran? Piensa el árbol del sudoeste que cavilando con las manos en los bolsillos silba el canto de un pájaro que en sus ramas hizo un nido.

-No te estamos mirando, te estamos AD-mirando le responde un alerce joven…

Creciste tan fuerte, resististe todos los vientos del sur y las lluvias torrenciales del este, y aun así te mantuviste erguido y albergaste  8 nidos…

-8 nidos no- dijo el árbol del sudoeste- 12 nidos.

-Eran ocho hace 10 años cuando tu aún eras un retoño- le dijo con voz grave y protectora al alerce joven.

– Te contaré.

-Cuando aún no habías emergido de la tierra el bosque tenía otra forma.

Yo no era el único árbol del sudoeste.

Éramos 30 ó  casi 40. Yo estaba entre los preferidos de unas mariposas que llegaban todas las primaveras y también el preferido de las golondrinas de marzo.

En el tiempo que las ardillas se fueron para siempre,  sólo me convertí en un observador .

En realidad todos somos observadores. Observadores natos sólo que perdemos esa cualidad cuando comenzamos a sentir curiosidad por lo que desean los demás.

La capacidad de observar simplemente y sin prejuicio es lo más poderoso que todo ser vivo posee.

-¿Nada más?- preguntó algo irritado el alerce joven.

-Bueno…no es tan simple de explicar… Haz la prueba un día entre el otoño y el invierno preferentemente, notarás un deseo poderoso de solo, observar…quietud y reposo.

Las hojas pesan y las ramas cuelgan y se mecen relajadas… y entonces..

-Entonces, replicó el alerce realmente enojado… te estás poniendo aburrido!

Si, es posible.

-Entonces déjame recordar cuando la nube del norte se poso sobre mí durante todo un verano.

-Yo no lo recuerdo respondió el alerce.

– Nadie lo recuerda- Éramos solo ella y yo.

Hacia tanto calor y el viento era tan pesado y húmedo que los arboles casi todos, miraban para abajo.

Tal era el agobio que la nube del norte nos producía. Yo parecía ser el elegido y la padecí todo un verano.

Entonces, mientras el árbol del sudomaxresdefaulteste y el alerce joven ya amablemente conversaban, se poso en la punta del ciprés un águila dorada.

-Estoy cansado dijo.

Las horas pasaron y llego la oscuridad con sus costumbres inciertas.

Una parte del bosque se replegó, se entrego al descanso y a pasar la noche fría.

Y entonces otra parte del bosque, desde los minúsculos insectos hasta los impecables zorros se despertaron.

Asi siguió todo y tranquilamente en la profundidad del sueño verde oscuro del bosque,  ahora frio…  se durmieron, esperando que la luz los animase  nuevamente.

fotosíntesis diurna.

Gracias (2 años después)

Estoy a bordo del Tustumena.

Quiero agradecer a todas las personas que me ayudaron a llegar hasta aquí.

A la gente del hotel Driftwood Inn.

A Mary que me ayudó con la cinta (Duck Tape) para arreglar mi valija y alivió mi preocupación más que la compañía de seguros de la Delta Airlines.

A Adrienne la dueña del Hotel y timonel de barcos que me convidó con su barbacoa junto a su familia.

A Lisa con su cuerpo gordito y  siempre sonriendo y a Frank un tipazo. Me bancó todo el 25/08 desde las 8:30 de la mañana. Me dejó una notita por debajo de la puerta de mi habitación! Me ofreció un ride (un viaje) para ir a la terminal del ferry,  me llevó a pasear en su Taunus americano, por supuesto mucho más grande de los que había en Argentina.

Me invitó a cenar a las 5 de la tarde en el Cosmic Food una greek salad americana que tenía cordero. Que me ofreció su cuarto para descansar y jamás intentó nada, que abrió el Atlas que había entre los libros del Hotel y me mostró miles de cosas y me contó historias de lugares y sobre los túneles de Permafrost y de cómo los canadienses se sienten inferiores a los estadounidenses como sus hermanos menores, que desmitificó lo que contó mi psicóloga una vez sobre la que los canadienses viven bajo la tierra en invierno y se rió, que siempre me dijo que todo iba a salir bien a pesar de Mary con sus manos pequeñas que me dijo que había mal clima para el barco!! …Que me acompañó a la terminal hacer check in y me cargó las valijas hasta el camarote. Lovely man!  I will wrote you, rest with me I said- creo él estaba más entusiasmado que yo con el viaje-  A Bonnie y June su que me llevaron en su camioneta vieja hasta el hotel, dos hermanas altas y flacas vestidas como hombres.

A Irma , la mejicana que me acompañó en su jeep a comprar ropa.

Toda buena gente, buena gente, very kind people really

Y ahora, estoy flotando sobre el océano Pacífico rumbo a las Aleutianas

Irma
Irma
Frank
Frank

P1000790

Oda del primer día

Te amo,

Solo tú

Hermosa, descabellada y salvaje

Húmeda, humeante

Vaporosa  y ardiente

Semilla que nace y crece

Exuberancia.

Austeridad y secreto.

Tu alma se derrama

Bendita,

Inextinguible crees ser a pesar de tus heridas

No bastarán miles de vidas para que me perdones-

Querida…, tan frágil…

Te veo y confieso que te amo.

redd-bosques-deforestacion-cambio_climatico-peru-8

Björk Digital, curando heridas con música e innovación

Hemisferio Boreal

BjörkDigital(Poster) Photo by Nick Knight_Typography by MMParisLa artista islandesa ha convertido las canciones de ‘Vulnicura’, su último disco, en una exposición en la que la realidad aumentada y la experiencia sonora inmersiva tienen un papel esencial. Una vez más, Björk pone la tecnología al servicio de los sentimientos que quiere transmitir con la música. ¿Quieres continuar? ¡Ponte los auriculares!

Ver la entrada original 742 palabras más

Viaje en Transiberiano -Primera parte

 

Tramo desde Moscú a Ekaterimburgo

22 de septiembre de 2013. Llegaba desde San Petersburgo a las 10 am con el tren Sapsan a la Leningradky boksal, y salía a las 16.30 con el tren Sibiriak desde la estación de Yaroslav . Me recibió en Moscú. Andrei, el operador de viajes que habia contratado por la web y que se ocupo perfectamente de comprar los pasajes, vuelos y algunas estadías que yo no pude con tarjeta de crédito (el mercado en Rusia se fue abriendo lentamente a las compras con tarjetas de créditos  por Internet en 2013)

Andrei  acepto tener mi valija grande en su oficina hasta que yo regresara desde Irkutsk a Moscú,  donde me quedaría  por 4 días al final de mi recorrido.

Viaje en tren con una mochila que resulto mucho mas practica. En la sala de espera de la estación de Yaroslav se ven carteles con los recorridos de los trenes y los husos  horarios que se rigen por la hora oficial que es la de Moscú.

Aproveche luego de despedir a Andrei  ir a mirar vidrieras en un centro comercial Unimag.

dsc05211

dsc05222

fotos-y-videos-nokia-110

dsc05226

dsc05235

dsc05238

dsc05265

El tren Sibiriak salió puntual y allí comencé a conocer a mis compañeras de viaje, al menos hasta Ekaterimburgo donde me quede un día y medio.

Al principio dormir no es fácil, la velocidad constante ayuda pero cuando el tren baja la  marcha entre estaciones uno se despierta.

Aquí se ven las imágenes del despliegue de víveres y bebidas durante 3 días de viaje,  huevos duros, sopas instantáneas con fideos, variedad de tés que preparábamos con el agua caliente omnipresente del tren (un termo gigante)  y bebíamos en los hermosos vasos de vidrio con posavasos tipo peltre con el emblema del Ferrocarril ruso, yo compre uno por 500 rublos. Quesos, dulces y las bolsitas de papel que el tren da a los pasajeros que compran pasaje con desayuno y una comida, almuerzo o cena.

Siempre nos daban en la bolsita una barra de chocolate.

Llegado el momento de descender en Ekaterimburgo, me esperaba Vladimir un guía de la agencia que había contratado, el me alojó en su departamento donde vive con su mujer, extremadamente amables y cálidos los dos. Ella, Olga una excelente cocinera preparo  sirnikis de ricota. Salí con Vladimir a recorrer la ciudad. Tomamos un troley- y bajamos en la Av. Lenin.

 

dsc05270

dsc05280

Aquí les dejo imágenes  de algunos sitios que visitamos.

Al dia siguiente Vladimir me alcanzo al tren para seguir mi recorrido en el “Rosija” hasta mi destino final que era la ciudad de Irkustk.

Viaje en Transiberiano -Primera parte

 

Tramo desde Moscú a Ekaterimburgo

22 de septiembre de 2013. Llegaba desde San Petersburgo a las 10 am con el tren Sapsan a la Leningradky boksal, y salía a las 16.30 con el tren Sibiriak desde la estación de Yaroslav . Me recibió en Moscú. Andrei, el operador de viajes que habia contratado por la web y que se ocupo perfectamente de comprar los pasajes, vuelos y algunas estadías que yo no pude con tarjeta de crédito (el mercado en Rusia se fue abriendo lentamente a las compras con tarjetas de créditos  por Internet en 2013)

Andrei  acepto tener mi valija grande en su oficina hasta que yo regresara desde Irkutsk a Moscú,  donde me quedaría  por 4 días al final de mi recorrido.

Viaje en tren con una mochila que resulto mucho mas practica. En la sala de espera de la estación de Yaroslav se ven carteles con los recorridos de los trenes y los husos  horarios que se rigen por la hora oficial que es la de Moscú.

Aproveche luego de despedir a Andrei  ir a mirar vidrieras en un centro comercial Unimag.

dsc05211
Tren Sapsan en Petersburgo
dsc05222
Estación de Yaroslav en Moscú
fotos-y-videos-nokia-110
Husos Horarios
dsc05226
Anden para el Sibiriak
dsc05235
Cena en el tren
dsc05238
Desayuno
dsc05265
Desde el tren,en alguna estación.

El tren Sibiriak salió puntual y allí comencé a conocer a mis compañeras de viaje, al menos hasta Ekaterimburgo donde me quede un día y medio.

Al principio dormir no es fácil, la velocidad constante ayuda pero cuando el tren baja la  marcha entre estaciones uno se despierta.

Aquí se ven las imágenes del despliegue de víveres y bebidas durante 3 días de viaje,  huevos duros, sopas instantáneas con fideos, variedad de tés que preparábamos con el agua caliente omnipresente del tren (un termo gigante)  y bebíamos en los hermosos vasos de vidrio con posavasos tipo peltre con el emblema del Ferrocarril ruso, yo compre uno por 500 rublos. Quesos, dulces y las bolsitas de papel que el tren da a los pasajeros que compran pasaje con desayuno y una comida, almuerzo o cena.

Siempre nos daban en la bolsita una barra de chocolate.

Llegado el momento de descender en Ekaterimburgo, me esperaba Vladimir un guía de la agencia que había contratado, el me alojó en su departamento donde vive con su mujer, extremadamente amables y cálidos los dos. Ella, Olga una excelente cocinera preparo  sirnikis de ricota. Salí con Vladimir a recorrer la ciudad. Tomamos un troley- y bajamos en la Av. Lenin.

 

dsc05270
Monolito que esta al aldo del ferrocarril y  que representa el limite entre Europa y  Asia.(se vende como souvenir)
dsc05280
Desayuno Sirnikis con queso y miel.

Aquí les dejo imágenes  de algunos sitios que visitamos.

Al dia siguiente Vladimir me alcanzo al tren para seguir mi recorrido en el “Rosija” hasta mi destino final que era la ciudad de Irkustk.

Como una babosa rosada.

Era un viernes.

De mañana muy temprano  caminaba él por un sendero angosto .Reinaba un silencio total, solo algunas cotorras soñolientas volaban en grupos y las perdices se esponjaban en la rama de un árbol seco.

Se reconoció, se vio a sí mismo y supo que  allí podía ser auténtico.  Podía salirse de su disfraz y de su envoltorio- y se relajó hasta que de poco a poco fue apareciendo su forma verdadera, ¡ Si, qué alivio!

Comenzó a manar y a dejarse fluir como una masa informe, como una masa que ya leudada puja para salirse de su molde.

Nade lo veía entonces, no había que esconderse, estaba en carne viva,  era absolutamente vulnerable y no había ninguna barrera entre él y su entorno y podía ser uno solo con la vida natural, formaba parte de esa comunidad, podía ser él mismo allí sin cuestionamientos, sin comentarios u opiniones inútiles.

Si, podía hacerse carne con la tierra y con los vegetales…. Cuanta energía había derrochado fingiendo ser otro, en la multitud, en la calle, resistiendo siempre resistiendo.

Se acostó y sintió como las plantas le brotaban y lo asían a la tierra

Y se durmió.

Ver video de Peter Gabriel

Concurso – Confesiones de un bastardo

Paula De Grei

Bienvenidos al 4º Concurso Internacional que se celebra en este blog.

Esta vez, el premio es un ejemplar físico de la obra de Maximilian Sinn que le da el título a este concurso: Confesiones de un bastardo, con dedicatoria incluida y un regalo sorpresa al final, cortesía del autor.

Pueden encontrar la reseña aquí.

Bases:

  1. Rebloguear/Compartir esta entrada en cualquier red social: WordPress, FB, Twitter, etc.
  2. Enviar un e-mail a pauladegrei@gmail.com con el asunto “Confesiones de un bastardo” y en el cuerpo del mensaje, cualquier texto que sea propio, original, inédito, un auténtico tesoro sin descubrir, y que contenga estas dos palabras: “Confesiones” y “Bastardo”. **Recuerden incluir en el correo un link a la red social en donde compartieron la entrada.

Resultados:

  • Los textos se publicarán a medida que se reciban conservando siempre el anonimato hasta finalizado el…

Ver la entrada original 151 palabras más

¿Son útiles los talleres literarios?

Me gustó mucho este artículo del diario la nación y de inmediato pensé en compartirlo con ustedes
Vuestras opiniones son bienvenidas
Daniel GigenaLA NACION

SEGUIR

Daniel Gigena

MARTES 03 DE ENERO DE 2017 • 21:16

Fui a un taller literario en los años ochenta, pocos meses después de que empezara el gobierno de Raúl Alfonsín, en un centro cultural de la ciudad situado en un barrio de torres del otro lado de la avenida General Paz. Yo vivía del lado de provincia y con un amigo cruzábamos las vías del tren, un puente peatonal sobre la avenida y un conjunto de comercios en semicírculo hasta llegar a la escuela pública donde, durante el atardecer, se daban los talleres. Él hacía teatro y yo iba al taller literario.

Dar era el verbo indicado, porque los talleres eran gratuitos, con profesores generosos y amables. El nuestro estaba a cargo de una profesora entusiasta. El entusiasmo era un sentimiento generalizado en esos años; mis compañeros, de distintas edades y profesiones, también estaban, como yo, entusiasmados por la perspectiva social y personal. El paso del tiempo mitigaría, a su modo, esa euforia.

“Hice taller con Mónica Sifrim durante siete años -cuenta Cristian Godoy, autor del libro de cuentos Ruidos molestos-. Tuve una profesora poeta, a pesar de que yo sólo escribo narrativa. Mónica es una gran lectora, el taller se hacía en su casa, a la vista de una biblioteca inmensa. Siempre me prestaba libros, algunos inconseguibles, y me hizo conocer a un montón de autores valiosos. A diferencia de otros talleres, cada uno de mis compañeros escribía con un estilo completamente distinto, a veces ni siquiera compartíamos el género. Creo que eso es muy importante a la hora de elegir un taller, que el profesor sepa acompañarte pero sin imponerte una manera de escribir.”

El universo de los talleres literarios
El universo de los talleres literarios. Foto: Archivo

Mi profesora de taller se llamaba Viviana. No supe si con los años publicó libros porque sólo recuerdo el nombre de pila. En ese momento, la idea de conocer en persona al autor o la autora de un libro estaba lejos de mi imaginación. Sólo los conocía por los libros que leía, por las notas en suplementos culturales y por las anécdotas que ella, ocasionalmente, contaba.

Cecilia Pavón, poeta y narradora, da talleres de escritura en su casa hace diez años. “Siempre los di en el living y siempre tuvieron la misma modalidad: una ronda de gente muy diversa que se reúne a comentar textos propios y de otros guiados sobre todo por el deseo. ¿El deseo de qué? Es difícil definirlo porque nadie sabe muy bien qué se desea cuando se escribe un poema o un texto literario. Y eso quizás sea lo más productivo de los talleres, no saber muy bien qué lo mueve a uno a estar ahí. En esas dos horas o tres que duran los encuentros, intento que la gente (y yo misma también) se enfrente a lo inesperado, que encuentren en los textos que leen y escriben ese elemento sorprendente que no está en ninguna otra parte más que en la literatura.”

Sin embargo, la autora de Un hotel con mi nombre, entre otros títulos, no cree que sea necesario asistir a un taller literario para escribir ni que la creatividad se pueda enseñar. “Me parece los talleres son espacios de encuentro donde las ideas se transmiten de forma horizontal y más bien caótica, algo que es más difícil que suceda en un marco académico -dice-. Lo que más interesante me ha resultado del ejercicio de dar talleres durante estos años ha sido observar cómo los participantes se conectan entre sí y se contagian y cómo las influencias empiezan a darse de forma inédita. En ese sentido, un taller me parece un lugar de creación colectiva e individual al mismo tiempo.”

En ese taller al que iba, de dos horas, hacíamos ejercicios de escritura, leíamos, comentábamos; luego escribíamos en casa, mejorábamos un texto, lo corregíamos con las herramientas que la profesora nos había dado. Los participantes éramos, en general, críticos benignos de nuestros compañeros. Me contaron que otras personas prohíben terminantemente la benevolencia en sus talleres, pero ése no me fue mi caso.

Tomás Downey, ganador del concurso del Fondo Nacional de las Artes en 2013 con Acá el tiempo es otra cosa, es claro sobre la importancia que el taller tuvo para él. “Si no lo hubiera hecho, quizás habría abandonado o seguiría corrigiendo mi primer libro”, dice. El narrador y guionista ya no asiste a talleres pero se reúne con otros escritores amigos, como Mariana Komiseroff, para leer y corregir en equipo.

“Mi experiencia en los talleres literarios fue muy enriquecedora -dice Mariana Blousson, autora del libro de cuentos La ironía de la venganza-. Aprendí mucho. Todos tuvieron en común la dinámica de trabajo: escribir en casa y leer en voz alta en clase. Las correcciones las hacen el profesor y los compañeros, aportando ideas, marcando errores que ayudan a mejorar. También hice un taller individual donde me enseñaron técnicas de escritura. Fue una muy buena experiencia porque se trabaja con un solo texto, el propio. En todos los casos, hice nuevos amigos con los que pude compartir mi gusto por la literatura y el oficio de escritor.”

Acheli Panza, la autora de los relatos de Santoral, hizo taller literario con Damián Ríos, poeta y editor. “La entrega por semana me sirvió mucho al principio para poder pensar y progresar a modo de monedero -cuenta-. Otro de los motivos fue la circulación entre mis compañeros, estuve cinco años en el taller y durante ese tiempo pude disfrutar de la escritura de muchos y muy buenos escritores, observar procesos de construcción y hacerme amigos entrañables, que este año que no hice taller fue lo que más extrañé.” Como la escritura es una actividad solitaria, encontrar un espacio para compartir esa pasión siempre enriquece.

En tiempos recientes, durante los primeros meses del año, el anhelo de participar de un taller de escritura retorna. Leer, escuchar leer, escribir, compartir impresiones y asociaciones con los otros, además de mejorar algunas pocas destrezas (y, como señala Blousson y Panza, hacer nuevos amigos), me parece un paraíso módico y accesible.